Estimular al bebé es un proceso fundamental en su crianza, pues crea un vínculo afectivo que se puede seguir fortaleciendo con el paso del tiempo y porque establece lazos comunicativos entre los padres y su hijo. Estimular al bebé significa darle vida en un sentido metafórico, a través de juegos y movimientos se está suscitando algo en el niño: una reacción positiva,un movimiento que lo haga mejorar su motricidad o, con el paso del tiempo, la confianza necesaria para caminar o decir sus primeras palabras.

En la estimulación temprana se debe tener en cuenta que todos los bebés tiene su propio ritmo de aprendizaje, así como su propio ritmo de respuesta ante los eventos externos. Además es muy importante que el bebé no se sienta obligado en estas actividades. Él debe vivirlas y reaccionar a ellas libremente, tampoco es conveniente que realice actividades para las cuales no está preparado. Se debe tener en cuenta entonces, que así existan patrones comunes entre los bebés, nunca se debe comparar al niño con otro ni ejercer presiones.

El contacto y estimulación al bebé no solo es un aprendizaje para el niño. A medida que los padres reconocen el comportamiento de él, aprenden a llevar las situaciones con calma y a recurrir a los momentos apropiados para comunicarse con su niño.

Es muy importante que en la estimulación temprana haya un balance entre la actividad física y la actividad intelectual, para lograr una mejor conjunción entre la motricidad gruesa, la motricidad fina, la concentración y del lenguaje. Para ello es muy efectivo, así como sano, valerse de la didáctica del juego.